Los empleados son el principal activo de una empresa, se suele decir. Sin embargo, en d&b los empleados son la empresa, gente como usted y como yo, con sus caprichos y cualidades, a veces muy despiertos, a veces rendidos: ha de haber de todo para hacer una gran empresa. A pesar de todo, hay una cosa en la que todo el mundo en d&b está de acuerdo: no están aquí sólo para hacer una caja negra más, sino que se dedican por completo a los sistemas de altavoces de d&b.

Colaboración

La historia interna

La historia interna

Quizá tendría que haber explicado que soy bastante devoto de las musas. No es que crea que eso es un signo de distinción pero, si no, no se explicaría mi presencia en una empresa de alta tecnología. Conocía d&b audiotechnik como fabricante de productos de alta calidad, así que, cuando vine a Korb por primera vez a mediados de los 80, esperaba encontrar un montón de hombres con batas blancas muy ocupados, yendo de un lado para otro con la calculadora en la mano y arrugas de aspecto importante en sus frentes. En cambio, me encontré con un ambiente bastante ajetreado, pero definitivamente informal donde el trabajo parecía ser la segunda prioridad.

Quizá esto es lo que me fascinó de esta empresa desde el principio. Aunque me impresionó la meticulosa precisión con que se hacían las cajas negras, no tenía la impresión de que el producto fuera la única preocupación de todas las actividades. Cada conversación, cada descripción técnica revelaba claramente que la principal tarea aquí es lograr que la música suene bien. Y he notado intensamente que esta empresa se ha desarrollado a partir de un grupo muy unido.

Los inicios de d&b nos llevan directamente al inevitable garaje. Y a dos músicos aficionados que comprueban que el sonido que sale del sistema a través de las torres no siempre es el mismo que entra. Así que deciden dar un nuevo impulso a la tecnología del audio, con la firme convicción de que altavoces más grandes y más sonoros no eran la solución correcta para superar los desafíos electroacústicos. Su espíritu utópico se alimentaba de experiencia práctica. Jürgen Daubert, por ejemplo, había trasteado con transistores desde su juventud, desarrolló amplificadores con una eficacia y salida cada vez mayores y, finalmente, como actividad suplementaria mientras estudiaba, desarrolló un nuevo tipo de electrónica para amplificadores. Rolf Belz, por su parte, había entrenado su famoso fino oído con todo tipo de música y experimentos sonoros. Su mejor baza eran dos instrumentos de medida adecuadamente calibrados: sus oídos.

Se formó un trío cuando Werner "Cuatro" Bayer unió sus fuerzas. Se había ganado una reputación como mago de los mezcladores de audio y sabía que en su trabajo faltaban sistemas que sonaran bien.

Todo esto sucedía a principio de los 80. El punk acababa de llegar a Alemania, las canciones pop sencillas volvían a estar de moda y, en Korb, un tranquilo pueblo suabo, aparecen los primeros prototipos que pronto se convertirán en los legendarios sistemas de refuerzo de sonido accionados por controlador. Por entonces, el equipo estaba harto de optimizar un buen altavoz aquí, revolucionar una frecuencia de cruce allá y juguetear con un nuevo mezclador de audio más allá. Al final, todas las ideas, experiencias y componentes desarrollados se combinaron y se embalaron en una unidad cerrada como un todo completo: el sistema de d&b.

La valentía que tuvieron al diseñar sistemas integrados pronto se recompensó con el éxito: la gente era todo oídos para los productos de Korb. Naturalmente, esto conllevó dejar el pintoresco y cómodo garaje: era urgente contar con un área de producción, capacidad de almacenamiento y un equipo mayor, y nos mudamos a un antiguo taller de carpintero.

Una empresa seria

Una empresa seria

Según rumores, cada mañana se iza la bandera y se canta el himno de la empresa: ulteriores investigaciones han demostrado que estos rumores son falsos, pero probablemente se alimentan de una sensación casi tangible de "familia" entre los "d&bianos". Pero esto no tiene nada que ver con hechizos y ritos mágicos. Al contrario, esta sensación surge de la implicación personal y convencida de todos los que participan, su diversión al tratar con el producto y la conciencia de su calidad. El concepto estaba claro desde el principio. Ni la innovación, la elaboración o el cambio en el sistema podrían alterar este hecho. Esto no sólo se aplica al concepto de sistema sino que sigue siendo la base de los sistemas desarrollados más recientemente, como la gama de altavoces Q-Series.

También se aplica a métodos de producción y control de calidad, que, aunque se han sofisticado, mejorado y simplificado gracias al uso del PC, nunca han cambiado sustancialmente. Los procedimientos de administración en d&b han experimentado un desarrollo similar.

Hablando de informática: hoy, casi todas las estaciones de trabajo de la empresa están equipadas con un terminal, lo cual da a los visitantes la impresión de empresa de alta tecnología. De hecho, los PC han cambiado y simplificado el trabajo en d&b. Pero esto nunca nos ha hecho olvidar el objetivo real, es decir: producir sistemas de audio bien hechos y que suenen bien, que siguen ensamblándose casi totalmente a mano.

d&b ha introducido la estandarización, informática y divisiones en departamentos para poder concentrarse en cuestiones más importantes. Por ejemplo, once miembros del personal, que ya suma más de cien empleados, se dedican exclusivamente a tareas de investigación, desarrollo y actualización del producto.

Trabajo de equipo

Trabajo de equipo

En d&b comprendimos rápidamente que sólo un buen sistema no puede transmitir la emoción musical. Por este motivo, d&b colabora estrechamente con varios usuarios para investigar el comportamiento de diferentes combinaciones de sistemas en relación con las columnas, la acústica de la sala y situaciones al aire libre, para mencionar unas pocas áreas de investigación. Si los resultados de estas investigaciones son de uso general, se ponen a disposición del público.

Con este objetivo, d&b organiza seminarios para los usuarios y actualiza las notas sobre aplicaciones; además, desde 1987 la empresa publica su propio periódico interno, AUDIOPLUS, que ofrece un foro para experiencias prácticas y teóricas y reflexiones críticas sobre el sector del audio en general, es decir, mucho más allá de los límites de d&b. La sección de noticias de este sitio web también se utiliza para informar, no sin orgullo, sobre proyectos en los que los productos de d&b juegan su modesto papel.

Excesos tras el trabajo

Excesos tras el trabajo

Tras más de veinte años en la empresa, todavía desconozco algunos detalles técnicos, como a veces me ocurre con mi (muy apreciada) estación de trabajo informatizada. El ambiente en d&b quizá no es hoy tan romántico como en los inicios, pero incluso tras el traslado a Backnang, la sensación general en las nuevas y luminosas salas es tan cálida y directa como siempre. Mi hábito de llevar traje y corbata me hace parecer un poco exótico entre mis compañeros con ropa deportiva, jeans y camisetas.

Finalmente, el garaje se vuelve a utilizar sólo como garaje. d&b ya va por su tercera década abriendo camino a nuevos horizontes audiotecnológicos. Hay innovaciones en perspectiva, como todo el mundo espera de d&b. El personal está de buen humor. El café se ha vuelto a terminar: son las dos de la madrugada. Sólo el silencio es más dulce.