23 noviembre 2017

Un refuerzo de sonido neutro preserva la personalidad única de una sala de conciertos.

En el corazón del Schermerhorn Symphony Center de Nashville (Tennessee, EE. UU.) está la sala de conciertos Laura Turner Concert Hall, sede de la orquesta Nashville Symphony. Cuando los músicos tocan en esta sala con un aforo para 1.800 personas, se deleitan en su calidez y claridad. Mark Dahlen es el ingeniero de sonido front of house (FoH) de la sala y nos explica: “Es una sala de conciertos pequeña que se construyó específicamente para ese fin, los conciertos. Definitivamente, su acústica es muy viva y se comporta como un intérprete más de la orquesta en lo que el público escucha como sistema de refuerzo de sonido”.

No obstante, en los últimos años, a medida que se ha ido incrementando la actividad de conciertos de la sala con espectáculos de música popular, la orquesta Nashville Symphony ha podido aprender que el refuerzo de sonido puede ser en sí mismo un desafío en un entorno acústico tan sensible. Steve Brosvik es el Director de Operaciones (COO) del Centro: “Schermerhorn es una buena sala sinfónica, y eso es lo que somos ante todo. Pero también queremos contar con una buena reputación similar para conciertos que necesiten sonido amplificado. Queremos tener lo mejor en los dos casos. Ahora la sala Schermerhorn ya tiene diez años. Las soluciones de audio que habíamos implantando previamente eran tecnología punta cuando se instalaron, pero sabíamos que había habido muchos avances y queríamos seguir en primera línea para ofrecer el mejor entorno de audición tanto para el público como para los músicos”.

Brosvik explica el camino que han seguido hasta lo que finalmente ha sido una solución d&b, diseñada e instalada por Spectrum Sound. “Cuando amplificas una orquesta, normalmente es muy fácil percibir que ha sido amplificada: los instrumentos de cuerda suelen sonar como procesados. Lo que determinó nuestra elección fue esto: fuimos a una convención de sonido, aquí en Nashville, y pudimos escuchar doce sistemas de fabricantes diferentes. A partir de esa experiencia, reforzados por nuestras otras investigaciones y las conversaciones con nuestros ingenieros de sonido, optamos por una preselección de varios sistemas que tenían potencial y solicitamos una demostración de audición en la sala. Para el equipo al completo (músicos, técnicos y yo mismo incluidos) no había duda: las cajas d&b eran las elegidas, sonaban extraordinariamente naturales”.

“Todo lo que instalamos tiene que mejorar la experiencia de audición”, añade Dahlen, “pero también debe ser un complemento de la estética de la sala. Además, aplicamos ArrayProcessing para llegar a la primera fila sin molestar a los intérpretes en el escenario. Esas localidades y las que están en el lateral, ahora tienen una experiencia de audición totalmente diferente, casi como si estuvieran en una sala diferente”.

Brosvik: “A lo largo del proceso de desarrollo, hemos estado en comunicación constante con los músicos y su dirección y les hemos preguntado qué oían y qué les parecía. La flexibilidad de este sistema nos ha permitido dejar de enviar energía acústica reflejada de vuelta al escenario. Queremos que nuestros músicos se concentren solamente en tocar música. Cuando desde el escenario el entorno se siente como incómodo o incluso agobiante, tienen que recurrir a protección auditiva y tampoco pueden concentrarse. Gracias a nuestras asiduas conversaciones con los músicos, sabemos que tocan en un entorno mucho más cómodo y en el que pueden disfrutar”.

“Lo más importante”, concluye Dahlen, “es que la personalidad esencial de la sala Laura Turner Concert Hall permanece completamente intacta, una consideración importante, dada la reputación del recinto y su público fiel. La sala no ha cambiado, sigue respondiendo de la misma manera, pero ahora podemos gestionarlo de un modo mucho más eficiente, y todo el mundo, público y orquesta por igual, pueden disfrutarlo”.