Los visitantes del Barbican sienten el sonido con d&b Soundscape.
Intro
El potente d&b Soundscape desempeña un papel determinante en una nueva exposición con sonido inmersivo en el Barbican Centre de Londres, en la que se invita a los visitantes a seguir un exclusivo itinerario a través de varios entornos aurales en los que experimentan el sonido de varias maneras, distintas de la simple escucha...
Preparación de la escena
Feel the Sound es una serie de instalaciones, cada una creada por un destacado artista de todos los lugares del mundo, que busca conseguir que los visitantes ‘sientan’ el sonido de muchas maneras distintas, que incluyen estímulos físicos y emocionales.
Con d&b audiotechnik como su partner de audio oficial, esta instalación multisensorial comisariada combina el trabajo de artistas de vanguardia, entre los que se cuentan Miyu Hosoi, Evan Ifekoya, ILĀ and MONOM y Electrónicos Fantásticos, que tienen en común explorar nuevos horizontes creativos mediante la tecnología del sonido inmersivo.
Establecimiento de objetivos
Luke Kemp, director del programa creativo de Barbican Immersive, explica el concepto de la exposición «Queríamos que el sonido llegara más allá de lo meramente auditivo, que afectara a todo el cuerpo. También queríamos llegar a públicos nuevos, incluidos los más jóvenes».
Teniendo esto en cuenta, y para aportar una conexión de continuidad entre las diversas y variadas obras, Barbican Immersive contrató a Tom Slater de Call & Response Studios como diseñador de sonido principal para la exposición y colaborando estrechamente con comisarios, diseñadores y artistas. Tom Slater comenta: «Mi función era diseñar un viaje sonoro total que pudiera en cierto modo integrar las obras encargadas a diez artistas, cada una muy diferente en tono, materiales e intención, pero también tenía que dar a cada obra su propio espacio para respirar».
Slater recibió el encargo de crear ‘zonas limpias’ aurales entre las instalaciones. Tom Slater explica, «El pliego de condiciones para esas ‘zonas limpias’ era crear momentos de transición, interludios sonoros que dieran tiempo al público para ‘reiniciar’ mientras se desplazan entre las obras. Esas zonas también tienen la función práctica de separar la inmisión sonora de las instalaciones adyacentes, pero conceptualmente se diseñaron para actuar como separador emocional. El público tenía que sentir las instalaciones de un modo inmersivo y evocador, sin alejar el foco de las propias obras».
La solución
Fue aquí donde d&b Soundscape, junto con su potente procesador de señal central DS100, demostró su valía. «Empecé a trabajar con el procesador DS100 en mi estudio durante la preproducción», explica Slater. «Poder jugar con ese sistema me ha permitido crear prototipos y pulir los diseños espaciales con mucha antelación antes de instalarlos, lo que ha transformado completamente todo el flujo de trabajo».
Comentando las ventajas que aporta d&b Soundscape a este proyecto, Slater comenta: «He trabajado con muchos sistemas de sonido espacial a lo largo de los años, pero d&b Soundscape se ha convertido en una parte fundamental de mi proceso creativo. Ofrece un exclusivo equilibrio de precisión e intuición, por lo que es ideal para exposiciones e instalaciones en las que tanto el control como la adaptabilidad son clave».
Al diseñar esos ‘separadores’, Slater se guió por el carácter individual de las obras adyacentes. «Algunas obras son tranquilas, otras desorientan un poco o son anticipatorias», explica. «El objetivo era crear ambientes sonoros que ofrecieran la sensación de apertura y amplitud, pero también dando forma discretamente a las percepciones a medida que el público se desplaza entre ellas. El movimiento espacial es clave: en lugar de distraer, orienta».
Slater pudo llevar a cabo toda la preproducción espacial en su estudio mediante el DS100 y una disposición de los altavoces que siguen la arquitectura de la galería de Barbican’s Curve.
Como se desarrolló en el estudio mediante un Reaper DAW, los ajustes finales de d&b Soundscape se convirtieron después directamente en la instalación. Slater dice: «Ejecutamos sesiones de Reaper in situ con automatización OSC asignada al DS100 para una espacialización en tiempo real. Como el diseño de Soundscape y la mezcla se desarrollaron en el estudio con la misma configuración, pudimos elevarlo todo a lo más alto directamente en el Centro con mínima conversión».
In situ, el procesador DS100 gestiona el enrutamiento, la panorámica y la renderización espacial. «Estas prestaciones nos permitieron centrar nuestro tiempo de instalación en mejorar la percepción espacial en el propio espacio, en lugar de volver a crear lo que ya habíamos hecho», explica Slater.
Aquí actúa otra parte esencial del flujo de trabajo «d&b Workflow». «Lo más importante es que la mayoría de las obras de arte en esta exposición que estaban conectadas al sistema en red de d&b, lo que permitía que pudiéramos utilizar el Control remoto R1 como mezclador y para equilibrar los niveles y el EQ en toda la exposición desde un único lugar», explica Slater. «Esto era esencial, porque me planteé el diseño del sonido no como una serie de obras distintas, sino como un continuo espacial y una experiencia emotiva. Fue una grandísima ventaja contar con la capacidad de ajustar con precisión todo el sistema como un todo y, al mismo tiempo, respetar la individualidad de cada obra artística».
Como en las zonas limpias, Slater también utilizó d&b Soundscape en determinados elementos de las instalaciones principales. Slater explica los detalles: «Yo mismo colaboré en varias de las obras de arte expuestas, incluida la pieza de Evan Ifekoya, que utilizó d&b Soundscape para espacializar una plataforma de ambiente inmersivo».
Añade también: «Aunque d&b Soundscape no se utilizó en toda la exposición, la mentalidad espacial que permite sí que se extendió por toda esta experiencia».
Conclusión
En su reflexión sobre la exposición, Slater dice: «Contar con d&b como partner tiene un valor incalculable: no solo por el hardware y la asistencia técnica, sino también por la flexibilidad creativa y la confianza que ofrecen. Poder utilizar d&b Soundscape desde las primeras fases del diseño hasta la instalación final ha cambiado la naturaleza del diseño del sonido: ha permitido que el sonido sea estructural, no solo decorativo.
«El sistema en red me ofreció la posibilidad de pensar en la exposición como un todo, tratarla como una unidad de composición inmersiva que evoluciona en lugar de una secuencia de obras aisladas. Ese diseño de audio espacial integrado, simplemente no habría sido posible sin d&b Soundscape y el amplísimo ecosistema d&b».
El resultado ha sido una experiencia positiva para todas las partes implicadas, y es muy posible que aún haya más ocasiones... «Vemos este caso como un modelo para futuras colaboraciones», afirma Kemp.
