Sean Shibe

La colaboración entre Sean Shibe y Shiva Feshareki ya existía cuando empezaron a hablar sobre cómo el ingeniero de Sean, en el estudio de Edimburgo, puede espacializar lo que Shiva propone desde su estudio en Londres, en un proyecto que se interpretó por

¿Cuáles son tus expectativas al trabajar con audio basado en objetos?

Estoy acostumbrado a trabajar en estéreo, más o menos, así que me acerqué al audio basado en objetos con conocimientos insuficientes, aunque entiendo qué son esos objetos y cómo interactuar con ellos. No estaba muy seguro de cómo iba a funcionar, por ejemplo hasta qué punto podía excederme con determinados parámetros, pero sabía cuál era el método básico que tenía que aplicar. Creo que es bastante fácil de entender: tienes una pieza con quince partes y puedes situar todas esas partes diferentes en los lugares adecuados. Pero la verdad es que en el estudio la experiencia resultó ser un poco diferente y ahí mismo, mientras lo usaba, empecé a entender mejor los parámetros, aunque la sesión de tres horas fue todo un reto.

¿Puedes hablarnos de tus otras dos piezas y por qué decidiste que podrían funcionar con d&b Soundscape?

Las dos piezas que voy a tocar hoy son Electric Counterpoint de Steve Reich, que es para conjunto de guitarras o un arreglo de guitarras pregrabado, normalmente guitarras eléctricas, y un solista que también toca una guitarra eléctrica. Después toco la pieza Bhudda de Julius Eastman, que más o menos es una partitura gráfica. Tiene veinte líneas de música, pero ninguna indicación del orden en el que deben tocarse o si tienen que tocarse simultáneamente, ni la instrumentación o el volumen; básicamente, ninguno de los detalles que suelen darse. Más o menos he ordenado todo esto y también me he decidido por opciones, algunas extremadamente interpretativas, para hacer que funcione.

Pero cada una de esas piezas tiene una gran cantidad de partes que, cuando se separan, pueden subrayar unas ideas musicales determinadas. Por lo tanto, en función de las decisiones que se tomen, como qué piezas se sitúan en qué parte de la sala, puedes reinterpretar esa música y destacar aspectos de composición que quizá pasarían desapercibidos cuando se tocan en directo en un ambiente estéreo normal.

¿Puedes describir el efecto que hace en el público?

Son dos piezas que el público suele considerar abrumadoras, piezas que aportan un mar de sonido y, en cierta medida, son casi como el oleaje. Significa también que a veces las cosas pueden perderse un poco. La ventaja de poder espacializar las piezas o situarlas como diferentes objetos en diferentes partes de la sala, además de poder desplazar esos objetos por todas partes, es que puedes tener ese oleaje, o el movimiento del sonido, surgiendo desde varias direcciones diferentes, combinaciones diferentes de direcciones, en lugar de proceder solo desde delante que, en comparación, es una interpretación un poco básica.

Creo que eso es lo que me ha costado más de ajustar, algo que nunca antes había tenido en cuenta, porque no es un parámetro que puedas controlar cuando la actuación es acústica. Es como poder pensar inmediatamente en 4D.

¿Y cómo ha ido la colaboración entre el equipo humano de d&b y tú?

Ha sido muy fácil colaborar con el equipo de d&b, es decir, son profesionales y creo que eso es exactamente lo que necesitaba, porque la verdad es que todavía no entiendo esta tecnología, parte de la terminología que se utiliza ni el detalle de algunos aspectos de esa tecnología. El equipo de d&b pudo tener en cuenta mis instrucciones, explicadas un poco en bruto, y convertirlas en algo que sonaba muy natural pero también sofisticado.

¿Qué ideas te ha aportado d&b Soundscape para futuras actuaciones o futuras obras nuevas? 

Hace un par de meses hablé con una joven compositora, Sasha Scott, a la que le encargué, con la ayuda de IGF y King’s Place, que escribiera una pieza llamada Rush. Igual que Shiva, Sasha también trabaja mucho con la espacialización del sonido y lo lleva más allá de la simple idea del estéreo. Estuvimos hablando sobre cómo nos ayudó, a mí y a la cantante Ema Nikolovska, con los arreglos de la canción O Superman de Laurie Anderson, y cómo podríamos visualizar letras diferentes del tipo ‘aquí llegan los aviones’ y cómo Laurie Anderson aplica ligeramente ese tipo de onda panorámica sintetizada en toda la grabación. 

Estuvimos escuchándola juntos en Spotify y no acababa de llegarnos. Pero, gracias a lo que hace Sasha y por mi reciente experiencia en los estudios de d&b, nos pusimos a pensar cómo sonaría si se convertía en algo más que un sonido estéreo, cómo podrían esos aviones o esos reactores sonar por encima del público, de algún modo como si se movieran sobre el público, incluso de un modo un poco espeluznante. La verdad es que todo esto ha afectado a las colaboraciones que haré en el futuro.

¿Qué parte de lo que tocas en la colaboración con Shiva oiremos esta noche?

Esta noche interpretaremos Seismic Wave Orchestra y Shiva estará como DJ en los platos: ella espacializará los sonidos pregrabados que va creando. Yo tocaré la guitarra eléctrica pero la tocaré con un arco de violín y usaré un amplificador muy grande para crear mucha ganancia, mucho feedback solo con el tono... La guitarra está afinada totalmente en sol. Por lo tanto, será como si habláramos entre nosotros y haciendo turnos para dominar la sala con nuestro sonido de maneras bastante diferentes. En la actuación de esta noche yo no estaré espacializado, mi sonido solo procederá de una dirección, solo con el amplificador, y Shiva se desplazará a nuestro alrededor. Es una interacción de sistemas diferentes.